30 de marzo de 2017

¿Que opinan la ciencia de la motivación humana?

“La vida es un 10% lo que me ocurre y un 90% como reacciono a ello” – Charles Swindoll

¿Que opina la ciencia de la motivación humana?, Los científicos definen la motivación como la disposición general a hacer algo. Es el conjunto de las fuerzas psicológicas que obligan a tomar medidas. Una  descripción literal de la palabra, pues motivación deriva del latín Motivus y significa ‘causa del movimiento’

Las distintas escuelas de psicología tienen diversas teorías sobre cómo se origina la motivación y su efecto en la conducta. El autor Steven Pressfield en su libro “the war of art”, muestra una de las, as fáciles; la teoría “natural vs racional” basada en que la cognición humana se apoya en fuerzas naturales: “en algún momento, el dolor de no hacerlo se vuelve mayor que el dolor de hacerlo” es la más antigua y fácil de dominar. Uno puede y quiere hacer cualquier cosa cuando no tiene  más opción que hacerla. De alguna manera tarde o temprano se cruza un umbral, por lo general mental, después de mucha dilación y a partir de esa fecha limite se hace tan inminentemente doloroso no hacer el trabajo, que el sujeto termina haciéndolo.

Aquí es donde los psicólogos han centrado esfuerzos durante la última década: forzar al sujeto a cruzar el umbral por decisión consiente. En el proceso han identificado tres fuentes primarias de resistencia a hacer las cosas:

1.- tener que hacerlo: irónicamente, la misma obligación que empuja al umbral en última instancia, trabaja en su contra. Muy pocas crean resistencia con la misma eficacia que estar obligado a hacer algo, a veces hasta se dejan de apetecer cosas que te gustan cuando te ves obligado a ello.

2.- conflictos con sus creencias: cuando haces algo en lo que no crees, en lo que no te sientes implicado o te sientes culpable al hacerlo, la motivación cae.

3.- no puedo hacerlo: la sensación de que sin duda vas a fallar porque no estas a la altura de la tarea o no saber ni cómo empezar, hará que cualquier distracción parezca infinitamente más interesante que la propia tarea.


Con estos tres tipos de resistencia, que te impiden realizar cualquier actividad que desees realizar, identifica cual es la que se ajusta a tu estilo de vida o, mejor dicho, a la forma en que te  justificas para no realizar alguna tarea que te propongas. 

22 de marzo de 2017

Nuestro bienestar es primero ¿Por qué dañarnos?


El acto de autolesionarse se ha convertido en algo cotidiano en los adolescentes, lo cual por increíble que parezca, consiste en dañarse intencionalmente así mismo realizando  pequeños cortes en muñecas, antebrazos, muslos, abdomen y genitales, esto con el objetivo de provocar un alivio al  dolor emocional o simplemente para sentir placer momentáneo, sin tener en cuenta el daño físico que se está ocasionando. Su origen proviene de hace algunos años, con el surgimiento de la subcultura “Emo”, y ahora parece adaptarse al ámbito escolar.
Si bien es una forma de dañarse a uno mismo, también se han registrado casos de lesiones a compañeros e incitación a realizar esta práctica, que comprende diversos peligros. Además del evidente riesgo de lesión e infección que cualquier corte supone, hay que destacar que los adolescentes acostumbran seguir este tipo de tendencias sin considerar sus posibles consecuencias. Un corte realizado de mala forma o en una zona no adecuada podría provocar hemorragias severas, e incluso la muerte. Las personas que son más propensas a realizarlas son aquellas que padecen depresión, estrés, ansiedad, soledad y aislamiento.

Es importante restablecer los canales de comunicación interpersonales, así como prestar atención a los detalles que indiquen cambios en la conducta, estado de ánimo y percepción de la realidad en los adolescentes. El cutting no es un juego y mucho menos se debe permitir que se convierta en una moda.

¿Qué signos tener en cuenta para detectar una autolesión?
·         Uso de camisas de manga larga, aún en épocas de mucho calor.
·         notar marcas inexplicables en el cuerpo.
·         utilizar pulseras gruesas que nunca se quitan.
·         pasar periodos prolongados de soledad.
·         Posesión de objetos cortantes
·         Manchas de sangre en la ropa, toallas o en la cama.

Si observas que alguien está presentando esta conducta o tú mismo las estas experimentando no dudes en acercarte al Instituto Hidalguense de la Juventud, donde un profesional te puede orientar.