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31 de octubre de 2016

Las diferencias (o como nos tropezamos con los demás)

Cada persona cada sujeto, experimenta su vida desde su propia perspectiva, y aunque existe la capacidad de la empatía, que es intentar entender las situaciones que pasan los demás. Esa capacidad en realidad no está desarrollado en todas las personas, por ese motivo caemos  en malentendidos.

¿Por qué las personas no somos capaces de entendernos?, primero porque somos distintos, este punto ya ha sido discutido hasta la saciedad, pero la cosa es que no entendemos en que radica la diferencia, es más la palabra diferencia la entendemos como un sinónimo inequívoco de conflicto, esa forma en que entendemos la palabra diferencia es la raíz de muchas cosas que no nos permiten avanzar como personas, segundo la frase “todos somos iguales”, que se contrapone con el primer punto, en efecto “todos somos iguales” pero eso solo es aplicable en términos legales, en la realidad en el día a día solo aplica el primero, somos distintos.


Esa distinción debería ser disfrutable, tan solo imagina que te levantas un día en un mundo donde todas las personas toman las mismas decisiones que tú, o que tienen los mismos gustos, o la misma forma de realizar sus actividades, seguramente pensarías que es una realidad ideal, un lugar donde todo está en paz, con el transcurso del tiempo entrarías en una monotonía, notarias que las actividades que disfrutas no son lo mismo desde que despertaste en ese mundo, los seres humanos somos distintos y esas diferencias no han permitido madurar, nos han permitido crear una sociedad, donde cada individuo es una pieza indispensable para que todo sea como debe ser, nuestras diferencias no es sinónimo de conflicto si no de crecimiento.

En tercero, no solucionamos las diferencias con quienes debemos hacerlo, nos hemos permitido ser bombas de relojería, guardamos rencores, culpas, cosas que no somos capaces de manejar, explotamos llevando con nosotros a personas para nada involucradas con los asuntos a tratar, lo que conlleva que en lugar de sentir alivio al sacar todo ello, creamos más problemas. La regla de oro es resolver cuando estas tranquilo y con la o las personas involucradas, de esa manera toda esa energía acumulada será correctamente encausada.
 

Una solución debe ser realista y debe fomentar el bienestar de ambas partes, es decir el crecimiento debe ser mutuo. La razón por la cual no solemos entendernos en realidad es más una cuestión de unas cuantas palabras en distintos orden, si somos capaces de darnos cuenta que las diferencias nos unen, crearemos puentes por donde pasar, puentes que al cruzarlos darán sentido a nuestro viaje.

U.

12 de noviembre de 2010

Y ahora ¿Qué hago?


>Problemas y más problemas; al encender la televisión en las mañanas en las noticias: conflicto entre tal y tal; en casa enojado porque mis papás no me dejaron ir de fiesta, en la escuela me pelee con un compañero y ahora se ha vuelto una batalla campal. ¡Ya no se qué hacer! Los problemas no deberían existir<

A lo largo de la vida nos enfrentamos a un sinfín de conflictos, no solo con los demás sino también conflictos personales por ejemplo al tener que tomar una decisión. La definición de conflicto nos dice que es una lucha, enfrentamiento, oposición entre personas o cosas; un apuro, situación agitada o difícil, o bien la existencia de tendencias contradictorias en el individuo, que generan angustia e incluso ciertos trastornos. Y ¿Qué nos ocasiona conflictos? Seria inmensa la lista de posibles respuestas, ya que son muchas las situaciones que nos pueden ocasionar problemas e incluso lo que para unos puede ser un motivo, para otros pasaría por alto. Es por ello que una de las principales características que podemos notar es que los conflictos son inevitables; podremos evadirlos, hacer que no pasa nada, sin embargo ahí estarán presentes hasta que les demos una solución.

Seguramente cuando escuchas la simple palabra conflicto, te vendrá a la mente algo negativo; aunque generalmente no tiene porque ser así, también tienen su lado positivo: nos puede llevar a desarrollar ciertas habilidades, encauzarlo a construir y no a destruir; genera una comunicación más autentica (decirnos asertivamente las cosas), ayuda a liberar emociones, tensiones, estrés y a fomentar mayor cooperación; a resolver no solo el problema central, sino algunos más que eran latentes y sobretodo nos lleva a desarrollar nuevas destrezas que nos ayudarán más adelante a resolver nuevas situaciones.

Por otro lado si encauzamos de manera negativa el problema nos traerá división en un grupo, falta de cooperación, aumento de diferencias y la presencia de comportamiento dañino, entre otras.

Para poder resolverlo es esencial desarrollar habilidades como son: fomento de autoestima, manejo de emociones, respeto, tolerancia, asertividad, comunicación, cooperación; apreciar las diversas formas de pensar, desarrollo de creatividad y una buena toma de decisiones, valorando las posibles consecuencias y responsabilizándonos de ellas.

Algunas sugerencias: Si vas a resolver un conflicto hazlo con la o las personas involucradas y solo con ellas; mantén una actitud pacífica y de escucha, expresa tu deseo de resolver la situación y coopera para que esto se dé. Expresa tu sentir y tu pensar de la situación y mantén la calma; y sobretodo toma la responsabilidad solo de lo que te toca, cada quien tiene parte de responsabilidad, no cargues todo, ni tampoco responsabilices de toda la situación a la otra persona. Llega a acuerdos que satisfagan a ambas partes y si la negociación es complicada, pidan a alguien que intervenga como mediador.

Los conflictos forman de la vida y cada uno tiene una solución: compréndelo, analizarlo y soluciónalo de manera constructiva. Y recuerda si tienes alguna duda o quieres comentar algún problema llama a la línea de asesoría psicológica y de canalización que funciona de lunes a viernes de 8 a 20 horas, además de que es gratuita, anónima y confidencial. Visítanos y déjanos tus en comentarios en De Joven a Joven: ¡Tu espacio!