24 de julio de 2013

"NO te metas en mi VIDA"

SALUD DEL ADOLESCENTE

En general se considera que los adolescentes (jóvenes de 10 a 19 años) son un grupo sano. Sin embargo, muchos mueren de forma prematura debido a accidentes, suicidios, violencia, complicaciones relacionadas con el embarazo y enfermedades prevenibles o tratables. Más numerosos aún son los que tienen problemas de salud o discapacidades. Además, muchas enfermedades graves de la edad adulta comienzan en la adolescencia. Por ejemplo, el consumo de tabaco, las infecciones de transmisión sexual, entre ellas el VIH, y los malos hábitos alimentarios y de ejercicio, son causas de enfermedad o muerte prematura en fases posteriores de la vida.

Aquí están algunas ideas que pueden ser útiles:

  

        Averigüe lo que sus hijos están haciendo. Pregúnteles sobre lo que les gusta hacer. Trate de entender su cultura. Escuche su música y vea televisión con ellos o vaya a un concierto que ellos elijan. Esto no es para revivir su propia juventud con sus hijos, sino para estar al tanto de las cosas que les interesan a sus hijos.
·         Pase tiempo con su hijo/hija adolescente. Póngalo en su agenda. Haga algo que a ellos les guste hacer. Déjelos que inviten a un amigo o amiga y salgan a pasear en familia.
·         Motive y apoye a su hijo/hija adolescente. Dígales que usted cree en ellos y apóyelos en las decisiones que toman.
·         Deje que ellos tomen sus propias decisiones. Tenga fe en que los valores que usted les enseñó a sus hijos aún están ahí.
·         No tenga miedo de que cometan errores. Algunas veces se aprende más de los errores que de los triunfos.
·         Involúcrese en las actividades de la escuela. Acuda a verlos jugar fútbol o tenis. Acuda a las juntas de padres. Demuestre su interés.
·         No tenga miedo de contestar sus preguntas. Platique sobre temas difíciles como el sexo o las drogas.
·         No se deje convencer. No deje que su adolescente lo convenza de no hacer cosas juntos.
·         No ridiculice a su hijo/hija en frente de sus amigos.
·         Dígale a su hijo/hija que usted lo quiere.


Abuso de substancias en los adolescentes

Factores de riesgo y factores protectores

Los factores asociados que favorecen un mayor uso de drogas se llaman factores de “riesgo” y los factores que favorecen un menor uso de drogas el uso de drogas se llaman factores “protectores”. Algunos factores de riesgo para el uso de drogas son:
·         Ambientes caóticos en el hogar, particularmente en los que los padres abusan de substancias o sufren de enfermedad mental.
·         Padres inefectivos que no pueden convivir con sus propios niños o adolescentes cuyos temperamentos son difíciles o tienen algún desorden de conducta.
·         Pérdida de amistades y falta de relaciones personales.
Otros factores de riesgo se relacionan a los niños que interactúan con otros agentes de socialización fuera de la familia, específicamente la escuela, los adolescentes de la misma edad y la comunidad. Algunos de estos factores son:
·         comportamiento inapropiado, tímido y agresivo en el salón de clases.
·         fallas en el comportamiento escolar.
·         habilidades sociales incorrectas.
·         percepción de aprobación de comportamientos que utilizan drogas en la escuela, por los grupos de amigos y por el ambiente de la comunidad.

Factores protectores

Se han identificado ciertos factores protectores. Estos factores no siempre son lo opuesto de los factores de riesgo. Su impacto también varía en el proceso de desarrollo. Los factores más sobresalientes incluyen:

·          Relaciones fuertes dentro de la familia.
·         Reglas de conducta claras dentro de la unidad de la familia con involucramiento de los padres en las vidas de sus hijos.
·         Éxito en la escuela.



·         Relaciones fuertes en las instituciones como familia, escuela y organizaciones religiosas.
·         Adopción de normas convencionales sobre el uso de drogas.

Otros factores -como el uso de drogas, patrones de uso y creencias del uso de drogas generalmente tolerado- también influyen fuertemente en el número de personas jóvenes que comienzan a usar drogas.

16 de mayo de 2013

DEPRESIÓN POSTPARTO


Dentro de los procesos de cambio y adaptación que pasan las mujeres que acaban de dar a luz es probable que lleguen  a padecer  depresión postparto ya que ocurren grandes cambios (hormonales, físicos, sociales o psicológicos) durante los primeros meses  del parto entre los que se encuentran:

  • Cambios hormonales y cambios físicos en cuanto al peso que se encuentran reajustando rápidamente.
  • Hay nuevas y numerosas tareas que atender.
  •  Puede haber dificultades con la pareja y con los otros hijos; con los propios padres y suegros.
  • Suele alterarse el ritmo laboral e incluso modificándose la relación con compañeros de trabajo y amigos.
  •  Esto sin contar la falta de sueño y el agotamiento que significa el atender a un recién nacido.

                                                
Por lo tanto estos sucesos conducen a fluctuaciones en el estado de ánimo y en mujeres vulnerables pueden desencadenar depresión que si no es tratada, incluso puede durar hasta años.

 
Algunos de los síntomas que se pueden presentar son:

·         Ansiedad o pánico

·         desinterés, falta de motivación, pérdida de energía

·         dolores  

·         baja autoestima, descuido personal

·         fatiga

·         irritación

·         tristeza

·         llanto

·         desesperación

·         sentimientos de culpa

·         alteraciones en el  sueño (dormir en exceso o padecer insomnio)

·         Falta de interés por el bebé y/o miedo a estar a solas con el bebé

·         Pensamientos de muerte o suicidio.

 Por lo tanto es un problema grave de la salud mental de las mujeres y que sus consecuencias influyen de manera considerable en el bienestar  propio, familiar y del desarrollo del bebé.

 
 Por la misma razón se corre el riesgo que la madre no sea capaz de cuidar a su bebe de manera apropiada; por eso es importante buscar ayuda de manera inmediata; los tratamientos más comunes son: terapia psicológica y medicamentos. La empatía y comprensión, así como la ayuda para que la mujer entienda su situación, sin sentimientos de culpa, son indispensables. Es benéfico que las madres aprendan destrezas para manejar su estado de ánimo y enfrentar los problemas cotidianos.

 
 




Sin tratamiento, la depresión posparto puede durar años y las complicaciones potenciales de largo plazo son las mismas que en la depresión grave.

Claudia Iveht Zamudio Romero

María Bárbara Martín Gómez